2008-10-19

389. Vivimos el fin de la permisividad financiera

La contra de la Vanguardia de divendres.



Frank Schirrmacher, copropietario y director del ´Frankfurter Allgemeine Zeitung´

Tengo 52 años: esta es la peor crisis desde los años veinte. Hemos permitido que una élite de banqueros indeseables arruinen nuestro sistema y ahora debemos intervenir para defenderlo. Vivimos el fin de la permisividad financiera. Colaboro con la Fundació Catalunya Oberta



"El Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) es liberal moderado en política, socialdemócrata en economía y de izquierdas en cultura: tres diarios en uno". Es la fórmula que aplica el director del más influyente diario en alemán. El FAZ es hijo de la sociedad civil alemana que en la posguerra quiso dotarse de un órgano de opinión que defendiera la economía social de mercado. Una compleja normativa societaria, basada en una fundación, única propietaria sin afán de lucro y plural en su gestión, protege su independencia y vela por su rentabilidad: "Nosotros somos –dice Schirrmacher- los únicos dueños de nosotros mismos". El FAD es hoy un avanzado de la prensa de élite europea.

LLUÍS AMIGUET

Hemos permitido que una élite de banqueros acumulen tanto poder que, para lucrarse, han podido arruinar sus propios países e infligir graves daños a toda la economía mundial.

¿Por qué arruinar su propia sociedad?

Porque ya no es la suya. Ya no tienen nada que ver con los problemas de todos nosotros ni son capaces de ponerse en nuestro lugar. Son marcianos que viven en su planeta privado, al que han llegado con retribuciones simplemente inimaginables para nosotros. Y les importamos muy poco.

Por ejemplo.

Paul Krugman cita el sueldo de un responsable de fondos de alto riesgo equivalente al salario de todos los profesores de primaria del estado de Nueva York durante tres años.

No era un mileurista este señor.

Si permitimos que un puñado de ejecutivos ganen más que todo un Estado, no nos podremos quejar luego de que arruinen ese estado y a nosotros con él.

¿Qué hacer?

Los europeos debemos cambiar la legislación, intervenir en los bancos, racionalizar su gestión y fiscalizar los salarios de sus ejecutivos.

Todo un programa.

Jared Diamond, profético en Colapso,lo explica muy bien: cuando ganas esas cantidades obscenas de dinero, dejas de ser un ciudadano y puedes arruinar tu propio país, y eso incluye el medio ambiente. Esa élite que decide contaminar una región para mantener sus ingresos ya ha dejado de sentirse parte del planeta. Y sabe que si el daño que causa es lo suficientemente grande y global, quedará impune. Defendámonos.

Su discurso suena izquierdista.

Al contrario, soy moderado y centrista, pero precisamente por eso creo que debemos reaccionar ahora para salvar la economía social de mercado antes de que la crisis - anteayer Alemania anunció que estaba al borde de la recesión- se convierta en caldo de cultivo para la extrema izquierda. ¿Qué dirá un despedido de Nissan, que como muchas empresas justifica con la crisis otros manejos, cuando piense en los miles de millones inyectados en la banca española?

Le veo preocupado.

Seriamente. Y lo peor acaba de empezar: cuando en unas semanas una escuela en un pueblecito alemán no tenga fondos públicos para contratar al maestro que necesitan, todos se acordarán de los 500.000 millones de euros que el Estado ha empleado en rescatar a la banca. Y la extrema izquierda tratará de explotar ese resentimiento.

¿No será usted alarmista?

Trato de ser responsable. Soy de los que piensan que nada volverá a ser igual. Y creo, con la canciller Merkel, que debemos actuar ahora con decisión para defender los valores de la cultura del esfuerzo, del trabajo cotidiano a cambio de un salario racional; del derecho a una jubilación digna después de una vida cumpliendo con tu deber. Mi secretaria, por ejemplo...

¿. ..?

Mi secretaria tiene 72 años y había ahorrado 20.000 euros para su jubilación. Un banco alemán la engañó diciendo que los invertía en un "fondo muy seguro" que resultó estar respaldado por Lehman Brothers. Mi secretaria ha perdido los ahorros para su vejez... ¿Qué confianza quiere que tenga en el actual sistema bancario?

No ha sido sólo su secretaria.

Sólo le diré que, hace unos días, los bancos alemanes estuvieron a punto de quedarse sin dinero para operar.

Es un dato estremecedor.

Por eso mi diario ha editorializado que debemos intervenir sin complejos para defender nuestros valores y nuestra sociedad de esos banqueros depredadores, que no son todos, desde luego, pero les hemos concedido poder para arruinarnos a todos.

Parece el fin de una era.

Creo como la canciller Merkel que es el fin de la absoluta permisividad en los mercados. Y confío en que Alemania lidere ese movimiento europeo para intervenir en los bancos, regular el sistema financiero, controlar sus sueldos y devolver, en fin, la tranquilidad y la confianza a los europeos en un sistema económico que recompense con equidad y moderación el esfuerzo, el ahorro y el trabajo a largo plazo.

¿Cuál es el camino?

Gordon Brown ha iniciado la entrada del Estado en el capital de los bancos: me parece un camino acertado para empezar...

Tal vez no todos los bancos necesiten intervención estatal.

Esa élite malversadora sabe que su manipulación debe ser global para ser impune, y por eso todos los bancos acaban contaminados aunque observen una buena gestión. Por eso es necesaria la regulación y el control para todos aunque no todos hayan abusado del poder que les hemos permitido.

Muchos banqueros y bancarios han administrado bien sus recursos.

Desde luego, pero yo estoy hablando ya de un cambio de mentalidad. Durante los últimos años nos habíamos instalado en una cultura que suponía que cada uno debía velar por su propio destino: debías ahorrar tú para tu propia jubilación...

Para eso hay que fiarse de los bancos.

... Esa es la confianza que se ha quebrado y es toda la sociedad europea la que debe intervenir para recuperarla.